Poder de síntesis

Luego de leer por vigésima octava vez la carta que había enviado, se dio cuenta que se trataba de un exceso.

En lugar de los 31 párrafos y las 1.252 palabras que había escrito, llegó a la conclusión de que le habría bastado con 2 párrafos y apenas 89 palabras para lo importante, lo que en realidad quería decir, lo que esperaba, lo que soñaba.

Le habían sobrado 1.163 palabras. Se había sobrepasado en 29 párrafos. «En fin, pensó, ya está enviada».

Luego de dos semanas de esperar una respuesta —aunque fuese un único párrafo compuesto de una única palabra de una sola sílaba—, determinó que el derroche había llegado en realidad a 1.252 palabras en 31 párrafos. «Triste», pensó, mientras vaciaba el tintero en el desagüe, mientras intentaba que sus plumas volarán por la ventana, mientras convertía el papel blanco y limpio en pequeños trozos de volantines.

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